martes, 9 de diciembre de 2014

Mujeres de armas tomar

Por Yusmary Romero
Recientemente, en una unidad militar de Mariel, se efectuó una graduación más de los jóvenes que pasan la previa, preparación básica que antecede al Servicio Militar. De los graduados, apenas dos son mujeres, cifra que denota la necesidad de mayor incorporación al Servicio Militar Voluntario Femenino.

Una mujer en su montaña mágica

Por Miguel Terry Valdespino
La mañana en que decidimos subir al Consejo Popular Carambola, en Candelaria, el cielo pintaba para lluvia. Y así fue. El agua comenzó a caer de manera tan persistente, que terminó creando un ambiente ligeramente invernal en los predios de la mujer que sería la protagonista de este trabajo: Omayra Scott Alfaro, fundadora del Proyecto Cultural La Montaña y Yo, donde el arte no tiene día ni hora para actuar en bien de esta comunidad.

Caña con aroma de mujer

Por Joel Mayor Lorán
Ya sabía de caña antes de enterarse de su propio nombre. La mamá y ella compartían el calor, una el de los campos y la otra el del refugio en su vientre mientras trabajaba. A los siete meses, Cary no esperó más para ver los cultivos por sí misma: la madre estaba alzando caña y se cayó, así que la llevaron para La Habana y nació la diminuta criatura.

El color de la igualdad

Por Susana Alfonso Tamayo
Como lobo bajo piel de cordero, la violencia contra la mujer se disfraza, se agazapa, devora la sociedad. Con vestidos de tradiciones, preceptos heredados generación tras generación, actitudes “justificadas”, cubre la desnudez de su crueldad.

Rostros de mujer



En espera de un ángel blanco



Texto y Foto: Adianez Fernández Izquierdo
Desde el primero de octubre de este año Judith Martínez sabe de desvelos; vive pendiente al teléfono, esperando un timbre o un mensaje de su esposo Jorge Martínez Cruz, uno de los colaboradores cubanos en la lucha contra el ébola. Espera ansiosa alguna señal, para saber que está bien y terminó satisfactoriamente otra jornada de trabajo en Sierra Leona.

lunes, 31 de marzo de 2014

La maestra Barbarita



Fue mi primera maestra, quizás por eso la recuerde más. Pero creo que no, fue su dulzura, la entrega en cada día de clases, y esa capacidad enorme que tenía para llegar al corazón de los niños y alojarse allí para siempre, lo que me hace recordarla.
Cuando apenas despegaba yo unos centímetros del piso, me enseñó el arte de descifrar las letras y abrió a todos las puertas del mundo de los libros, esos amigos que, con su modesta intervención, nos extendieron la mano, pues fue ella la primera en descifrar esos raros códigos que nos separaban de entender un cuento.
Cuando hablaba con esa voz dulce de maestra, hasta el más inquieto callaba. Ella era la musa de los cuentos. De su boca llegaron las historias de La Edad de Oro, Nemesia, La cucarachita Martina, Ricitos de Oro. Y aunque a todas llegué a memorizarlas, prefería su narración melodiosa.